
...Un día del verano del 52 volví a casa y me encontré un telegrama bajo la puerta. Era de Dick Bock, creo recordar, y me decía que Charlie Parker iba a realizar una audición para trompetistas, pues buscaba uno para unas cuantas fechas en diversos lugarres de California. La audición iba a celebrarse ese mismo día a las tres de la tarde en el Tiffany Club. Me apresuré todo lo que pude y llegué con un poco de retraso; desde fuera oí a Bird repasando un tema con algún trompetista. Al entrar en la penumbra del local adiviné a Bird en el escenario, volando en pleno blues. Me quedé sentado un par de minutos, mirando a mi alrededor. Reconocí a varios trompetistas; había bastantes conocidos que de alguna manera se habían enterado de que Bird iba a estar allí. Vi que alguien se acercaba al escenario y le decía algo a Bird. Me sentí incómodo, mejor dicho, muy nervioso, cuando preguntó al gentío si yo estaba en la sala y si estaba dispuesto a subir a tocar con él. Se había saltado a un montón de instrumentistas, algunos de los cuales tenías más experiencia que yo y eran capaces de leer cualquier partitura.
Tocamos dos temas. El primero fue "The Song is You", y luego hicimos un blues escrito por el propio Bird en clave de Sol (sic), que se titulaba "Cheryl". Por suerte, yo lo conocía. Después de "Cheryl" anunció que la audición había terminado, dio las gracias a todos y dijo que me contrataba para la gira. Hicimos dos semanas en el Tiffany tocando con Scatman Crothers, aunque la verdad es que bien pudo ser harry "The Hipster", no recuerdo bien. En cualquier caso, era increíble estar en el escenario con Bird. El primer tema, todas las noche, era uno muy rápido, tras el cual el resto de la velada solía ser lenta y suave. Bird era un instrumentista impecable, y aunque se metía mierda a cucharadas y bebía Hennessy sin parar, daba la impresión de que todo aquello no le producía el menor efecto. Me maravillaba la resistencia de aquel hombre. Me trató como a un hijo, despachando con cajas destempladas a todos los tíos que trataban de ofrecerme mierda"...
De cómo conoció Chet Baker a Charlie Parker en: "Como si tuviera alas: La memorias Perdidas"
de Chet Baker. Mondadori, España 1999
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